Estoy en mi escritorio pensando en Florencia. Ella, a la que no le importa lo que los demás opinen, siendo tan simpática para algunos y muy poco sociable para otros. Esa chica que se enoja rápido y sale de sus casillas muy fácilmente, expresándose de manera furiosa, a la que no le gustan los abrazos ni besos simulados. Y yo, que soy tan tímida, me duele decir todo lo que pienso, sin embargo, casi siempre Florencia puede más que yo y no me deja ser lo que verdaderamente soy. Ella en momentos difíciles, se muestra fuerte a todas las situaciones, mientras que detrás de ese armazón, hay una chica sensible que quiere romper ese disfraz con un fuerte llanto. Pero me vuelve a ganar ese ser con tanta fuerza. A veces quisiera salir de Florencia y hablar por mi misma. Aunque es bueno que ella hable por mi en algunos casos, sino todos me pasarían por encima, siendo yo tan fácil de engañar, ingenua y frágil.
Amo cantar, pasar horas tocando mi instrumento favorito que es la guitarra y escribir canciones sobre el amor, tristeza, dolor, traición, odio o lo que me inspire en el momento en que el estoy conectada con mi música. Sé que a Florencia también les gusta todo esto, pero no lo demuestra. Ese es el momento en el que debería intentar vencerla. Pero sigo sin poder hacerlo. ¿Será por miedo? No lo se. De lo único que estoy segura es que voy a seguir pensando en las diferencias que hay entre nosotras. Solo espero que de una buena vez me anime a vivir como quiero, que deje de guardarme dentro suyo y que al fin pueda ser yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario