martes, 26 de enero de 2010

Florencia y yo (año 2009).

Estoy en el sitio donde siempre me enfrento con ella. Un lugar en el que solo hay espacio para nosotras dos y es testigo de todos aquellos fuertes enfrenamientos. Sus cuatro paredes son las únicas que nos observan constantemente y saben todo lo que ocurre entre Florencia y yo.
El mayor motivo de todo esto es que ambas quedamos atascadas en una horrible etapa de cambios, una molesta metamorfosis que hace que saquemos lo peor de nosotras.
Florencia sigue con su gran temperamento. Tiene reacciones cada vez más feas e inesperadas. Hace oídos sordos a todo y se enoja sin razón alguna. Yo detesto que pase eso. Trato de apaciguar las cosas y de encontrar una solución. Pero ella vive reprochándome lo que paso hace un tiempo atrás. Una terrible decepción.
Una vez que pude ganarle una partida y hacer lo que me parecía que realmente estaba bien, hicieron lo que quisieron conmigo. Se abusaron de mi bondad y se aprovecharon de la derrota de Florencia para reírse en su propia cara, no quiero recordar el hecho.
Yo me cuestiono todo el tiempo: ¿cómo puede ser que seamos muy parecidas pero tan distintas a la vez?. Una pregunta sin respuesta que me quedará pendiente para toda la vida.
Se que ella trata de ocultarme dentro suyo por el hecho de querer que no vuelvan a lastimarme. Pero todos necesitamos una segunda oportunidad. Ojala pueda ganarle nuevamente otra jugada y me deje ser yo misma. Si Florencia no me deja intentarlo, nunca voy a saber manejar situaciones difíciles, momentos malos como el de la última vez o nuevos desafíos que puedan llegar a presentarse en le camino que estamos transitando. Puede sonar masoquista, pero golpeándome va a ser la única manera de que aprenda a cuidarme yo sola.



Marca la diferencia de dos años de mi vida...
ni pensar por lo que estoy pasando ahora...

sábado, 23 de enero de 2010

Florencia y yo (año 2008).

Estoy en mi escritorio pensando en Florencia. Ella, a la que no le importa lo que los demás opinen, siendo tan simpática para algunos y muy poco sociable para otros. Esa chica que se enoja rápido y sale de sus casillas muy fácilmente, expresándose de manera furiosa, a la que no le gustan los abrazos ni besos simulados. Y yo, que soy tan tímida, me duele decir todo lo que pienso, sin embargo, casi siempre Florencia puede más que yo y no me deja ser lo que verdaderamente soy. Ella en momentos difíciles, se muestra fuerte a todas las situaciones, mientras que detrás de ese armazón, hay una chica sensible que quiere romper ese disfraz con un fuerte llanto. Pero me vuelve a ganar ese ser con tanta fuerza. A veces quisiera salir de Florencia y hablar por mi misma. Aunque es bueno que ella hable por mi en algunos casos, sino todos me pasarían por encima, siendo yo tan fácil de engañar, ingenua y frágil.
Amo cantar, pasar horas tocando mi instrumento favorito que es la guitarra y escribir canciones sobre el amor, tristeza, dolor, traición, odio o lo que me inspire en el momento en que el estoy conectada con mi música. Sé que a Florencia también les gusta todo esto, pero no lo demuestra. Ese es el momento en el que debería intentar vencerla. Pero sigo sin poder hacerlo. ¿Será por miedo? No lo se. De lo único que estoy segura es que voy a seguir pensando en las diferencias que hay entre nosotras. Solo espero que de una buena vez me anime a vivir como quiero, que deje de guardarme dentro suyo y que al fin pueda ser yo.

miércoles, 20 de enero de 2010

Borges y yo


Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.


Tomado de: Jorge Luis Borges, Páginas escogidas, Casa de las Américas, La Habana, 1988.

domingo, 17 de enero de 2010

1ª entrada en mi Blog personal


Pienso sentarme a escribir acá más seguido...
Las personas que más me conocen dicen que me expreso mejor escribiendo... ya que no soy taaaan demostrativa. :/
No se... pasan muchas cosas por mi cabeza y muchas veces no las dejo salir... Solo las dejo pasar.
Me encanta escribir canciones o cualquier cosa y creo que no soy la única que le pasa eso de que cuando dice: -Voy a escribir un tema!- después no le sale nada... Lo mejor sale cuando menos lo esperas. Cuando surge esa inspiración la cual sale de no se dónde... ja
A lo largo de mis 17 años gané y perdí cosas valiosas y otras no tanto. Y de ahí salen un montón de reflexiones que te empiezan a dar vueltas en la cabeza... Soy bastante reservada. Voy acumulando cosas que me pasan y eso me hace ser muy temperamental.
Jaja lamentablemente es así… A veces me sorprendo de ser así y me pregunto por qué?¿?. No me gusta la forma en que actúo para algunas cosas. Muchas veces sin pensar, directo a los hechos.
Muchísimas veces dije: -Voy a cambiar para mejor-. Y sin embargo no me sale... Pero también veo el lado positivo de mi forma de ser. No se, de a poco me las voy arreglando jaja…
Todo el mundo tiene dos polos. Aquellos que son inestables, cambiantes, que son como el día y la noche. Los que sin querer se muestran de una forma que no tiene nada que ver con lo que en realidad son. O peor, esos que quieren mostrar algo que no son…
Todos tenemos un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde. :D
Y al final no sabes cual te termina dominando. Hay que controlarse y quizás nivelarlo.